Aquí estoy, cantando. El viento me lleva..."
Lola Kiepja (Chamana Selk'nam)
Y ese mismo viento nos empuja hacia el confín más austral del mundo, donde la Patagonia se funde con la Isla Grande. Allí, los Selk’nam ,conocidos popularmente como Onas, forjaron una cultura de resistencia inigualable. Estos pueblos indígenas no son simples figuras del pasado; su significado trasciende el tiempo, arraigándose en un territorio desafiante donde la caza del guanaco y la vida en el Haruwn definían su existencia. Reconocerlos hoy es entender que la identidad argentina y chilena también se escribió con la fuerza de estas tribus, sus colores y su conexión con la tierra.
Aunque la historia escolar a veces se detiene en el brutal genocidio que sufrieron, el legado Selk resurge para elevar nuestras raíces. Desde la impactante pintura corporal y los rituales documentados por Martin Gusinde y Anne Chapman, hasta la reivindicación actual de su bandera, este artículo propone un recorrido vivo. Te invitamos a descubrir quiénes eran realmente estos hábiles cazadores, cómo habitaban el paisaje y por qué, al día de hoy, su memoria sigue latiendo en el sur del país.
🏹 Onas selknam: Costumbres y cultura
Para entender el verdadero significado de los onas selknam, hay que situarse mentalmente en el fin del mundo. Mientras en otras latitudes habitaban grupos como los comechingones, estas tribus dominaban la Isla Grande de Tierra del Fuego y zonas cercanas al Estrecho de Magallanes. Convivían en este duro paisaje con sus vecinos haush y tenían contacto con los tehuelches del continente, compartiendo una resistencia física admirable ante el clima extremo.

No había azar en su vida; todo tenía un porqué. Su cultura era rica, compleja y profundamente conectada con el entorno. Acá te dejamos los puntos claves de su estilo de vida:
Era la base de su economía. De este animal obtenían alimentos (carne) y materiales vitales. Las pieles servían para sus capas y los toldos, mientras que los tendones y huesos se usaban para herramientas. Sin guanaco, la vida en el sur era imposible.
La caza era la tarea principal de los varones. Eran expertos rastreadores que usaban el arco y la flecha con una precisión letal. No cazaban por deporte, sino para sostener a la población de su grupo.
Su organización territorial era fascinante. Dividían la tierra en distritos llamados Haruwen. Cada linaje tenía su propio territorio de caza y recolección, y cruzar esos límites sin permiso podía desatar conflictos. Era una forma de ordenar el país y sus recursos.
La estética era fundamental. Usaban colores como el rojo y el negro para la pintura corporal. Esto no era "maquillaje"; era una lengua visual que comunicaba emociones, duelos o preparación para la guerra. Hay ejemplos visuales impactantes que sobrevivieron gracias a fotos de la época.
Su vida espiritual era intensa. Creían en fuerzas de la naturaleza y tenían chamanes (xo'on). Ceremonias como el Hain no solo marcaban el paso a la adultez, sino que reafirmaban las leyes y la historia de estos pueblos indígenas.
En definitiva, los días de los onas selknam, eran una danza constante entre el movimiento nómada, la destreza en la cacería y una espiritualidad que lo teñía todo. Para estos cazadores, lo terrenal y lo mágico se mezclaban todo el tiempo, dejando un legado que también define nuestras raíces.
🎨 Pueblos Onas: Vestimentas con piel y pintura como identidad
Si pensás que la moda es solo estética, es porque no conociste el ingenio de los onas selknam. Vivir en el extremo de la Patagonia y Tierra del Fuego no era chiste; el clima exigía una adaptación física extrema. Mientras grupos como los comechingones en el centro del país usaban túnicas de lana, en el sur la tecnología de punta eran las pieles.
Históricamente, los cronistas describían a los indios onas como gigantes envueltos en cuero. Y tenían razón. Su "outfit" de supervivencia era pura ingeniería natural:
🧥 La capa del guanaco:
Hombres y mujeres usaban grandes mantos de piel de guanaco (o zorro) con el pelo hacia afuera. De esta forma, la lluvia y la nieve resbalaba.
👞 Mocasines de cuero:
Llamados jamni, se rellenaban con pasto para aislar el pie del suelo helado de los territorios del sur.
🔻 La vincha:
Los varones usaban un triángulo de piel en la frente (el koche) atado alrededor de la cabeza, clave para la caza.
Pero ojo, lo más llamativo de los pueblos onas no era lo que llevaban puesto, sino lo que dibujaban en su propia piel. La pintura corporal era su verdadero uniforme y su lengua visual.
No era maquillaje, era código:
Usaban arcilla y grasa para crear colores intensos como el rojo, negro, blanco y amarillo.
¿Qué significaba?:
Cada diseño tenía un mensaje. Podía indicar duelo, ánimo de guerra, o un rol específico dentro de las ceremonias.
Identidad pura:
Si miramos fotos de hace años, vemos que la pintura los transformaba. Dejaban de ser individuos para ser espíritus o guerreros.
Hoy, esa estética visual es una de las marcas registradas más potentes de los onas pueblos originarios. Nos enseña que para ellos, vestirse no era solo taparse el frío, sino gritarle al mundo quiénes eran y a qué linaje pertenecían.

🗺️ Organización: El respeto por el Haruwen
Si te imaginás una sociedad con un rey dando órdenes desde un trono, borrá esa imagen. La estructura social de los onas pueblos originarios era mucho más horizontal y democrática de lo que se suele contar. A diferencia de comunidades del norte como los tobas (Qom), que vivían en un entorno y clima totalmente distintos, los Onas desarrollaron una organización adaptada al rigor extremo del sur, donde la cooperación era ley.
Para responder la gran duda: ¿Dónde habitaban los Onas en Argentina? Su hogar exclusivo era el interior de la Isla Grande de Tierra del Fuego. A diferencia de los canoeros de los canales, los Selk'nam eran "gente de tierra firme" y dominaban el mapa desde las llanuras del norte hasta los bosques del sur.
Pero el verdadero secreto de su convivencia era el Haruwen. Chequeá cómo funcionaba este sistema de "vecindad":
- 📍 Tu lugar en el mundo: La isla estaba dividida en unos 80 distritos de caza llamados Haruwen. Cada linaje familiar era guardián absoluto de su pedazo de territorio.
- 🚫 Fronteras invisibles: Nadie podía entrar al Haruwen vecino a sacar recursos sin permiso. Cruzar los límites sin avisar era motivo de conflicto o guerra. Respetaban la propiedad ajena a rajatabla.
- 🤝 Sin jefes supremos: No existía un "cacique" que gobernara a todos. Los problemas se resolvían entre los adultos, escuchando a los xo'on (chamanes) y a los ancianos que conservaban la historia.
- 🔄 Conexiones: Aunque cuidaban su tierra, se juntaban para ceremonias o intercambios, a veces contactando con los tehuelches del continente cruzando el estrecho.
Ellos organizaron el fin del mundo con un sistema de respeto mutuo y límites claros que les permitió prosperar durante milenios en el país del viento.
🌱 ¿Qué pasó realmente con los indios Onas?
La historia que nos cuentan en las escuelas suele poner un punto final trágico y absoluto, pero la realidad es mucho más compleja y urgente. A finales del siglo XIX, el "mundo moderno" irrumpió en la isla con una violencia devastadora. La llegada de los buscadores de oro y, sobre todo, de los grandes estancieros ovejeros, desató el conflicto. Al cercar los campos, cortaron el paso de los guanacos y de los cazadores; cuando los Selk'nam cazaron ovejas para comer ("guanacos blancos", como les decían), la respuesta fue el plomo.

1. Un genocidio silencioso:
Se contrató asesinos a sueldo (cazadores de personas) para "limpiar" el territorio. A diferencia de la larga guerra de fronteras que protagonizaron los mapuches en la zona cordillerana, los Selk'nam quedaron acorralados en su propia isla. Fue una persecución sistemática avalada por el poder de la época.
2. El rol de la misión:
Muchos sobrevivientes, buscando refugio o siendo deportados, terminaron en las misiones de los salesianos (como La Candelaria). Si bien los religiosos intentaron protegerlos de las balas, el hacinamiento trajo otro enemigo letal: las enfermedades importadas. La tuberculosis y el sarampión diezmaron a la población a una velocidad aterradora.
3. Spoiler: No desaparecieron:
Durante décadas se enseñó que se habían extinguido. ¡Error! Decir eso es borrar a sus descendientes que caminan hoy por Argentina y Chile. La sangre sobrevivió. Gracias a referentes como Rafaela Ishton y a las nuevas generaciones que recuperan su lengua y orgullo, onas pueblos originarios sigue siendo una frase en tiempo presente. Hoy, la comunidad "Rafaela Ishton" en Tierra del Fuego es la prueba viva de que, aunque intentaron cortar el tronco, las raíces siguen profundas y brotando con fuerza.
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