Cuando pensamos en los pueblos originarios argentinos, el nombre mapuche es, sin dudas, uno de los primeros que nos viene a la mente. Suena familiar; lo vemos en las noticias y forma parte de debates actuales sobre el territorio y las tierras. Pero, más allá del nombre que circula, ¿sabemos realmente de dónde son y cuál es la historia de estas comunidades en nuestro país? A veces, la información es confusa y está llena de prejuicios, dejando de lado la riqueza de su cultura y su profunda conexión con la tierra.
En este artículo, te invitamos a un viaje para responder esa pregunta y conocer a fondo al pueblo mapuche. También llamados araucanos, su historia es compleja y está entrelazada con la de otros pueblos como los Tehuelches, extendiéndose por la pampa y a ambos lados de la cordillera de los Andes. Vamos a explorar sus orígenes, sus costumbres y su presencia ancestral en el territorio argentino.
¿De dónde son originarios los mapuches?
Cuando escuchamos la frase "mapuches origenes", muchas veces nos imaginamos un mapa con las fronteras de hoy. Pero para entender su historia, tenemos que viajar en el tiempo, a una época donde Argentina y Chile no existían como país.

Entonces, ¿de dónde son originarios los mapuches? La respuesta es: del Wallmapu.
Este es el nombre que ellos le dan a su territorio ancestral, una inmensa región que tenía a la Cordillera de los Andes como su columna vertebral, no como un muro. El Wallmapu se extendía desde el océano Pacífico por el oeste hasta la inmensidad de la pampa por el este. Por eso, afirmar que los mapuches son "chilenos" o "argentinos" es un error de perspectiva, ¡es como querer ponerle la camiseta de un club de fútbol a un jugador que inventó el deporte! Son un pueblo preexistente a ambas naciones.
Desarmando el mito: ¿Por qué los mapuches no son originarios de Chile?
Esta es una idea muy extendida, pero que se cae al analizar la historia. La creencia de que "cruzaron los Andes" para invadir el territorio argentino es una simplificación que no se sostiene. Aquí te lo explicamos en puntos clave:
📜 Un pueblo sin fronteras:
La población mapuche habitó y transitó libremente por este territorio durante siglos. La cordillera era un lugar de conexión, de comercio y de lazos familiares entre las distintas comunidades.
🏔️ Los Andes como hogar:
Existían grupos mapuches, como los pehuenches ("gente del pehuén"), que vivían en plena cordillera. Su identidad y estaban ligadas a la montaña misma.
✅ Fronteras modernas:
La división política entre Argentina y Chile es una creación de los Estados en el siglo XIX. Esta frontera se impuso sobre el Wallmapu, partiendo en dos el territorio y la vida de miles de familias mapuches.
En resumen: los mapuches no son de Chile ni de Argentina. Son del Wallmapu. Entender esto es el primer paso para comprender su verdadera historia y su legítima presencia como uno de los pueblos originarios argentinos más importantes.
La vida de los mapuches: costumbres y la Ruka
Ahora que sabemos que los mapuches son un pueblo originario del Wallmapu, un territorio que abraza la cordillera, viajemos un poco más adentro. Su identidad está marcada por una profunda conexión con la tierra, algo que se refleja en cada una de sus costumbres y en su organización social. Ser mapuche es ser "Gente de la Tierra", y eso lo es todo.

Para entender su mundo, hay algunos conceptos clave:
Más que un pueblo o una aldea, el lof es el corazón de la sociedad mapuche. Es el núcleo familiar extendido, donde varias familias se organizan en un mismo territorio bajo la guía de un lonko. Es el espacio de ayuda mutua, de ceremonias y de decisiones importantes.
No es un rey ni un cacique autoritario. El lonko es la cabeza de la comunidad, una figura respetada por su sabiduría y su capacidad para aconsejar y mantener el equilibrio. Su rol es guiar, no mandar.
Es mucho más que una forma de hablar. Es "el habla de la tierra". Cada palabra lleva consigo una forma de ver y entender el mundo, la naturaleza y lo sagrado. Mantenerlo vivo es una parte fundamental de su lucha actual.
Para el pueblo mapuche, la tierra no es un recurso para explotar, sino un ser vivo que da vida, una madre que cuida y a la que hay que respetar. Toda su espiritualidad gira en torno a este vínculo sagrado.
La Ruka: las viviendas de los mapuches
Y, ¿dónde vivía toda esta gente? La respuesta está en la Ruka. Cuando hablamos de las viviendas de los mapuches, no hablamos de una simple casa. La Ruka es un símbolo de su cosmovisión.
A diferencia de las chozas temporales de otros pueblos cazadores-recolectores como los onas en Tierra del Fuego o los paravientos de los tehuelches, la Ruka era una construcción robusta y comunitaria, pensada para durar. Generalmente era de forma circular u ovalada, sin divisiones internas, con un gran fogón en el centro que reunía a toda la familia. Su única puerta siempre miraba hacia el este, para recibir la primera luz del sol, la energía que trae un nuevo día.
¿Cómo llegaron los mapuches a la pampa?
Para entender cómo la cultura mapuche se expandió y floreció en el territorio argentino, no hay que pensar en una guerra, sino en tres grandes motores que funcionaron al mismo tiempo, transformando para siempre a los pueblos de la pampa y la Patagonia. No fue una imposición, fue una adaptación lógica y poderosa.
1. El primer motor: la economía del caballo
Imagina la llegada del caballo a la llanura. Fue una revolución. Los mapuches, que ya eran expertos jinetes en la cordillera, y los tehuelches, amos del territorio pampeano, vieron una oportunidad increíble. Juntos crearon las rutas comerciales más importantes del sur. No eran enemigos, eran socios estratégicos. Controlaban el ganado, la sal y los textiles, creando una economía indígena tan potente que desafiaba a la de los propios españoles. Esta alianza económica fue el cimiento de todo lo demás.

2. El segundo motor: la diplomacia y la cultura
Con el comercio vino la necesidad de hablar, de pactar, de entenderse. Y aquí, el mapudungun (la lengua mapuche) se convirtió en el idioma de la diplomacia y los negocios. Era una lengua flexible, ideal para la política y la poesía. Los pueblos, como los tehuelches no la adoptaron por la fuerza, sino por prestigio y utilidad. Aprender mapudungun era como aprender inglés hoy: te abría las puertas a un mundo más grande de alianzas y conocimiento. Con el idioma, también se compartieron costumbres y una forma de organizarse en comunidades.
3. El tercer motor: los lazos de sangre
Este es el motor definitivo, el que demuestra que no hubo una "invasión". Las comunidades se mezclaron. Las familias mapuches y tehuelches se unieron a través de matrimonios que sellaban pactos y creaban un nuevo pueblo, con una identidad compartida: la Mapuche-Tehuelche. No se puede conquistar a quienes se convierten en tu familia. Esta fusión humana fue tan profunda que hoy es imposible trazar una línea divisoria. A diferencia de otros pueblos como los comechingones, que quedaron más aislados, esta unión en el sur creó una identidad cultural y una fuerza social que resiste hasta hoy.
¿Y hoy qué? Los mapuches en la actualidad
La historia del pueblo mapuche no terminó con los libros de historia ni con la "Conquista del Desierto". Muy por el contrario, hoy están más presentes que nunca. Hablar de los mapuches en la actualidad es hablar de un pueblo resiliente que se organiza, lucha por sus derechos y revitaliza su cultura con un orgullo que inspira.
Su principal reclamo, y el que más vemos en las noticias, es la defensa y recuperación del territorio. Para ellos, las tierras no son solo un recurso económico, sino el fundamento de su identidad y espiritualidad. Es el espacio donde pueden ser y existir como pueblo. Este reclamo por el territorio ancestral no es exclusivo de ellos; otras comunidades a lo largo del país, desde los tobas (Qom) en el Chaco hasta los guaraníes en el Litoral, enfrentan desafíos similares.
Pero su lucha va más allá. Hoy, miles de jóvenes mapuches (los datos del último censo confirman una importante población en Neuquén, Río Negro y Chubut) están reaprendiendo y enseñando su idioma, el mapudungun, celebrando sus ceremonias ancestrales y utilizando las nuevas tecnologías para contar su propia historia. Es un renacimiento cultural vibrante que desafía los prejuicios.
La bandera mapuche, Wenufoye, es un mapa de su cosmovisión.
🔵 Azul (Kallfü): El cielo, el mundo espiritual y lo sagrado.
🟢 Verde (Karü): La Ñuke Mapu, la Madre Tierra, la naturaleza y la fertilidad.
🔴 Rojo (Kelü): Fuerza, el poder y la sangre derramada por sus ancestros en la lucha.
🟡 En el centro, el Kultrun: Su tambor ceremonial, que representa el universo, los cuatro puntos cardinales y el conocimiento cíclico del tiempo.
Lejos de ser una reliquia del pasado, el pueblo mapuche es un actor fundamental en el presente de Argentina. Con la mirada puesta en el futuro, pero sin olvidar nunca sus orígenes, continúan tejiendo su historia, demostrando que su cultura está viva y tiene mucho que aportar a la construcción del país.
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