Mucho antes de que se fundaran las ciudades que conocemos, las pampas y las orillas del Río de la Plata eran el territorio de los querandíes, uno de los pueblos originarios que habitaban esta región. Eran un pueblo que vivía en movimiento, expertos cazadores y recolectores que conocían cada secreto de la tierra. Se organizaban en grupos familiares, cada uno con su cacique, y se movían siguiendo a los animales y los ciclos de la naturaleza. Ellos eran los verdaderos dueños de este paisaje, con una cultura y una forma de vida perfectamente adaptada a su entorno.
Pero la historia que nos contaron muchas veces los dejó de lado o los mencionó de pasada, casi como una anécdota. Este artículo busca hacer lo contrario: poner el foco en los pueblos querandíes para que conozcamos su historia de verdad. Aquí encontrarás información sobre los querandíes que responde a preguntas sencillas: cómo era la querandíes organización social, cuáles eran sus querandíes costumbres y qué papel jugaron cuando llegaron los europeos. Es una forma de traer al presente una parte fundamental de nuestra identidad que fue injustamente olvidada.

Historia de los querandíes y su territorio tradicional
Imaginemos un paisaje sin fronteras, donde el horizonte de la pampa se une con el cielo. Ese era el hogar de los querandíes, verdaderos pueblos originarios de esta tierra. No vivían en un solo lugar; su vida era un viaje constante, moviéndose al ritmo de la naturaleza. Esta adaptación total a su entorno es clave para entender la historia de los querandíes, una nación de cazadores expertos y gente resiliente.
📍 ¿Dónde vivían exactamente? El mapa de su territorio
Su dominio no era una pequeña parcela, sino una extensa región que abarcaba lo que hoy son varias provincias. Su presencia era fuerte principalmente en:
El corazón de la pampa:
El actual territorio de la provincia de Buenos Aires y el norte de La Pampa.
Las orillas del gran río:
Se movían por toda la cuenca del Río de la Plata, llegando hasta el sur de Santa Fe.
Conexiones y fronteras:
Tenían enlaces y contacto con otros pueblos, como los tehuelches al sur y los guaraníes al noreste, cerca del Paraguay. Su mundo era mucho más grande de lo que solemos pensar.
🏹 Su forma de vida: Caza, pesca y adaptación
La vida de los indígenas querandíes giraba en torno a conseguir alimento. No eran agricultores; eran maestros de la caza y la recolección.
- Viviendas 🏠: Construían tolderías fáciles de armar y desarmar, hechas con estacas y cuero de animales. Esto les permitía levantar campamento y moverse rápidamente.
- Alimentación 🐟: Eran expertos en el uso de las bolas de piedra para cazar venados pampeanos, ñandúes y otros animales. También practicaban la pesca en los ríos y arroyos. La grasa animal era tan fundamental en su dieta que su nombre, "Querandí", se lo dieron los guaraníes y significa "gente con grasa".
- Lengua y cultura 🗣️: Su lengua se fue perdiendo en gran parte, pero se sabe que no tenía relación con la cultura quechua del Perú. Formaban parte de un grupo lingüístico y cultural propio de la región pampeana.
⚔️ El choque de dos mundos: El encuentro con los españoles
La llegada de los españoles cambió todo para siempre. El primer contacto importante ocurrió con la expedición del adelantado Pedro de Mendoza en 1536, quien intentó fundar Buenos Aires por primera vez.
Según la relación de cronistas como Ulrico Schmidl, al principio el trato fue cordial. Los querandíes compartieron su comida (pescado y carne) con los recién llegados. Pero, la demanda de lso españoles se volvió insostenible para esta población nómada. El conflicto no tardó en estallar, llevando a batallas y a un asedio que terminó con el fracaso y abandono de aquel primer asentamiento. Este fue el comienzo de un largo proceso de resistencia y, finalmente, de la desaparición de los querandíes como pueblo diferenciado.

¿Qué lengua hablaban los querandíes?
Pensar en cómo hablaban es uno de los mayores desafíos al buscar información de los querandíes. Su voz se ha perdido en el tiempo, un eco silencioso en la pampa. Al ser un pueblo de tradición oral, no dejaron nada escrito. Su historia, sus conocimientos y sus mitos se transmitían de generación en generación a través de la palabra. El choque violento y la rápida desintegración de su pueblo tras la llegada de los españoles impidieron que misioneros o cronistas pudieran documentar su idioma de forma sistemática, como sí ocurrió con otros pueblos originarios.
Lo poco que sabemos proviene de fragmentos y deducciones. Incluso el nombre "querandí" no es como ellos se llamaban a sí mismos; es un término guaraní que significa "gente con grasa", en alusión a su dieta. Esto ya nos muestra que los conocemos a través de la mirada de otros. Los lingüistas trabajan con un puñado de palabras, principalmente nombres de caciques mencionados en crónicas, pero es un material demasiado escaso para reconstruir una lengua entera.
De todas formas, a partir de estas pistas y de su contexto cultural, se han propuesto dos hipótesis principales sobre su filiación lingüística:
- La conexión más fuerte: Los tehuelches del sur. La teoría más aceptada es que su lengua pertenecía a la familia Chon, lo que los emparentaría directamente con los indios tehuelches. Esta idea se apoya en las grandes similitudes de su modo de vida: eran cazadores nómadas de llanura, usaban las mismas herramientas (como las boleadoras) y compartían un vasto territorio sin fronteras claras. Es muy probable que formaran parte de un mismo gran complejo cultural que se extendía por toda la pampa y la Patagonia.
- El vínculo con el norte: Los guaycurúes del Chaco. Otra posibilidad, aunque menos defendida, es que su idioma tuviera relación con las lenguas de los pueblos guaycurúes (como los qom o los abipones). Esta conexión se basaría en posibles intercambios a través de los grandes ríos, como el Paraná y el de la Plata, que funcionaban como corredores culturales.
Aunque nunca sabremos con certeza cómo sonaba su lengua, entender estas conexiones nos ayuda a reconstruir el complejo mapa de relaciones que existía en la región antes de la conquista. Perder una lengua es perder una visión del mundo, y la del pueblo querandí es una ausencia que resuena en la historia de la pampa.
Su ropa era puramente funcional. Se abrigaban con grandes mantos de pieles de animales, muy similares a los que usaban los indios tehuelches. Además, usaban la pintura corporal como una importante forma de expresión en rituales y combates.
Los querandíes en la actualidad: legado y presencia cultural
Durante mucho tiempo, los libros de historia nos contaron que los querandíes se habían extinguido, que fueron un pueblo borrado del mapa por la conquista y el paso del tiempo. Y si bien es cierto que como pueblo organizado con su cultura y lengua intactas desaparecieron, la historia es mucho más compleja y resistente. Su sangre, su memoria y su legado no se desvanecieron por completo; simplemente se volvieron invisibles para el relato oficial.

Entonces, ¿existen querandíes en la actualidad? La respuesta es sí, a través de sus descendientes y de un valioso proceso de recuperación cultural. Hoy, diversas comunidades y familias en la región de Buenos Aires y sus alrededores están llevando a cabo una tarea fundamental:
Familias que por generaciones guardaron relatos o rasgos culturales hoy se auto-reconocen como descendientes de los querandíes. Es un camino personal y colectivo para rearmar el rompecabezas de su historia.
Comunidades como la de Punta Querandí, en la zona de Tigre, son un ejemplo visible de esta lucha. A través de la investigación histórica, la arqueología y la defensa de sus territorios ancestrales (considerados sagrados), mantienen viva la memoria y exigen reconocimiento.
Arqueólogos e historiadores continúan encontrando vestigios que nos dan más información de los querandíes, desde herramientas de piedra hasta restos en lugares que hoy son plena ciudad. Cada hallazgo es una voz del pasado que vuelve a hablar.
Este camino de recuperación es muy diferente al de otros pueblos como el wichi, pueblo originario del Chaco, que lograron mantener una continuidad cultural y territorial más visible a lo largo de los siglos. Para los descendientes de los querandíes, la lucha es a veces contra el olvido, una batalla por demostrar que siguen aquí.
El legado querandí no está solo en los museos. Vive en los nombres de algunos lugares, en la tierra que pisamos y, sobre todo, en las personas que hoy levantan su voz para decir: "somos descendientes de los primeros habitantes de esta tierra". Su presencia actual nos recuerda que una cultura nunca desaparece del todo mientras haya alguien dispuesto a honrar su memoria.
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