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Cuál es la mejor forma de enseñar a alguien con dislexia

Publicado por Alejandra, el 26/03/2019 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Cómo Dar Clases a Alumnos Disléxicos

«Frente a un adulto que se supone que es capaz de entender, un niño necesita que lo comprendan, acepten y quieran por lo que es, más allá e independientemente de lo que haga» – Borelli & Perron.

La dislexia es un problema al que hacen frente muchos niños durante su etapa académica (y vida profesional). Se trata de una dificultad de aprendizaje que afecta a los procesos de lectura y escritura y que en algunos casos se puede llegar a prevenir, pero a veces se escapa de nuestro alcance. El 8 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Dislexia con el fin de concienciar a las familias, los centros educativos y a los  institutos de este trastorno, así como de las dificultades y los obstáculos a los que se enfrentan los alumnos que lo padecen.

En este artículo, compartimos algunos trucos y consejos para dar clase a alumnos con problemas de aprendizaje como la dislexia.

Cómo reconocer a un alumno disléxico

¿Qué es la dislexia?

Cuando uno entra en un aula, no sabe a qué se va a tener que enfrentar. Sin embargo, no es raro encontrar en nuestras aulas alumnos que presenten algún tipo de trastorno que les impida avanzar al mismo ritmo.

Vuélcate en los alumnos con dislexia para que progresen de tu mano. Los profesores no deben apartar a los alumnos con dislexia, sino que han de guiarles y acompañarles a cada paso.

En este caso, nos centramos en el trastorno de la dislexia, que se trata de una deficiencia de la capacidad de comprensión lectora, expresión escrita y aprendizaje debido a una alteración de la función cognitiva. Este trastorno requiere un diagnóstico profesional antes de tomar medidas de tratamiento que ayuden a la correcta decodificación cerebral.

Como podemos imaginar, las manifestaciones de la dislexia son muy variadas, ya que dependen no solo de la edad del niño sino también de la intensidad con la que se manifiesta este trastorno.

De hecho, el cansancio del alumno irá aumentando con el paso del tiempo, por los que los profesores deben saber identificar los síntomas principales para ayudarle (su lentitud a la hora de hacer ciertas tareas, su dificultad a la hora de leer, sus problemas de adquisición del lenguaje, etc.).

Para ayudar a la detección temprana de este trastorno, los profesores deben prestar mucha atención y saber reaccionar ante los signos más indicativos de dislexia para informar a los padres y tomar las medidas docentes necesarias. Deberá tener más paciencia, tener en cuenta sus dificultades y reaccionar de la mejor manera posible ante las mismas.

Por ejemplo, se suelen observar ciertas deficiencias en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla.

Un alumno disléxico presenta diversas características, entre las que encontramos:

  • Un retraso en la adquisición del habla, lo que conlleva un retraso también en la adquisición del lenguaje, en general.
  • Un retraso superior a la media en la adquisición de la fonología y la escritura.
  • Dificultad para organizarse en el día a día.
  • Una memoria auditiva y visual poco eficaz.

Por supuesto, no podemos decir que la dislexia se resuma en estos cuatro puntos, ni mucho menos, ya que se puede presentar en otras muchas formas. De todos modos, los rasgos más recurrentes de los pacientes con dislexia son estos, por lo que debemos estar ojo avizor para entender el disfuncionamiento y las dificultades que conllevan en el proceso de aprendizaje.

Ayuda a la dislexia. Hay que esforzarse para adaptarse a cada alumno y para que no tire la toalla.

Estas dificultades pueden ser el origen de un malestar general en el alumno, lo que a su vez puede acarrear una situación de fracaso e incluso abandono escolar. El papel del profesor en estos casos consiste en tomar las medidas oportunas para ayudar y guiar a los alumnos con dislexia a que no pierdan el ritmo de la clase y ganen la fuerza suficiente para seguir estudiando aunque tengan que hacer más esfuerzos que otros estudiantes que no padecen el mismo trastorno.

¿Qué razones existen para que se produzca la dislexia?

Como hemos comentado, la dislexia es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje. Para poder entender bien cómo se desarrolla la dislexia, deberemos explicarlo desde un punto de vista anatómico.

TIC para la dislexia. ¿Sabías que las nuevas tecnologías son una herramienta muy útil para trabajar la dislexia en el aula?

El cerebro humano está dividido en dos hemisferios: el derecho y el izquierdo, comunicados entre sí. Cada hemisferio se especializa en una serie de funciones diferentes. Por ejemplo, el hemisferio izquierdo está especializado en el proceso del lenguaje, mientras que el derecho está especializado en la información visual y espacial.

Por otro lado, el procesamiento de la información es diferente en cada hemisferio: mientras que en el hemisferio derecho se procesan los datos simultáneamente, en el izquierdo se procesan gradualmente, es decir, unos tras otros. Cuando leemos, por ejemplo, se combinan los dos tipos de procesamiento. Sin embargo, en el caso de los niños disléxicos, la deficiencia en el hemisferio izquierdo afecta a la velocidad de procesamiento de los datos y, por lo tanto, impide que el niño pueda procesar rápidamente los estímulos tanto visual como auditivamente.

¿Cuáles son los síntomas habituales que deben alertar al docente?

Conforme el niño vaya creciendo, los síntomas irán variando, por lo que será fundamental establecerse un cuadro clínico en función de la edad para poder reconocer con mayor facilidad cuáles son los síntomas:

  • Edad preescolar (niños de edades comprendidas entre los 3 y los 5 años)
    • Torpeza al correr, saltar y brincar.
    • Desarrollo lento del vocabulario.
    • Dificultad para seguir las instrucciones.
    • Retraso en el desarrollo del habla con problemas a la hora de la articulación de palabras.
    • Problemas a la hora de aprender rutinas.
    • Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
    • Falta de control y manejo del lápiz y las tijeras.

 

  • Edad escolar (edades comprendidas entre los 6 y los 11 años)
    • Inversión del orden de las letras dentro de las palabras y de los números.
    • Dificultad a la hora de descifrar palabras aprendidas.
    • Confusión entre la derecha y la izquierda.
    • Falta de entendimiento de las instrucciones verbales.
    • Dificultad a la hora de pronunciar palabras.
    • Deficiencia en la comprensión lectora.
    • Manejo incorrecto del lápiz.
    • Problemas de coordinación motora.
    • Lentitud para recordar información.
    • Deficiencia en la caligrafía.
    • Dificultad para entender el tiempo (hora, día, mes…)

Síntomas de niños disléxicos. ¿Qué síntomas pueden ayudar al profesor a detectar un posible caso de dislexia en el aula?

  • Edad preadolescente (a partir de los 12 años)
    • Problemas a la hora de concentrarse tanto cuando lee como cuando escribe.
    • Falta de memoria a corto plazo (no recuerda lo que acaba de leer).
    • Interpretación incorrecta de la información (por la falta de comprensión).
    • Falta de planificación del tiempo.
    • Lentitud de trabajo.
    • Falta de adaptación a nuevos entornos.
    • Deficiencia en la funcionalidad de las habilidades sociales.
    • Dificultades de organización del espacio.

Si tienes que trabajar con alumnos disléxicos, te recomendamos que te familiarices con otros términos estrechamente relacionados: psicomotricidad, disortografía (disgrafia disléxica), dispraxia… De hecho, si quieres saber cuál es la mejor forma de actuar y de adaptar cada clase a los alumnos con trastornos o dificultades de aprendizaje, te animamos a que te documentes e informes extensamente para saber en qué consiste cada trastorno y qué ejercicios o tareas se deben utilizar o evitar.

¿Quieres saber más sobre cómo enseñar a alumnos en riesgo de abandono escolar?

Adapta tu comportamiento frente a un alumno disléxico

Enseñar y dar clases a un alumno disléxico supone participar en la mejora de su etapa escolar, de su comportamiento e interacción con el resto de personas, de su autoestima y del medio académico en el que se va a desarrollar. Para hacer frente a su falta de confianza y su baja autoestima, te aconsejamos que recalques sus fortalezas y capacidades.

Ayuda a tus estudiantes a alcanzar sus objetivos. Tengan dislexia o no, los profesores son una guía para los alumnos.

Por desgracia, no todos los profesores entienden o están preparados para tratar con alumnos disléxicos. Como consecuencia, nos encontramos con estudiantes con grandes lagunas de conocimiento, unas bases mal adquiridas y dificultades para estudiar. Los disléxicos no son más tontos que el resto de alumnos ni muchísimo menos, simplemente necesitan unas estrategias de aprendizaje diferentes que les pueden llevar más tiempo y esfuerzo.

Necesitan más tiempo para entender conceptos nuevos, asimilarlos y confiar en ellos mismos. Los profesores deben recurrir a metodologías y técnicas pedagógicas esenciales para paliar los problemas de estos estudiantes.

Así, parece que la clave reside en actuar y comportarse de manera adecuada con estos alumnos. Los profesores, además de ser pedagogos, deben adoptar fórmulas correctas, utilizar un tono de voz calmado, usar palabras positivas y hacer así que los alumnos con dislexia ganen confianza en ellos mismos. También deben utilizar estructuras (tanto en el ámbito oral como escrito) que sean sencillas, por lo menos hasta que el alumno gane los recursos necesarios para utilizar otras más complejas y rápidas.

Como si se tratase de un pajarito que acaba de caerse del nido y que lo único que necesita es que lo recojan y le guíen hasta que sea capaz de volar con sus propias alas. No hablamos lo suficiente de la dislexia, a pesar de que se trata de un trastorno que afecta a miles de personas en toda España, por lo que debemos hacer lo posible por concienciar a alumnos, padres y profesores.

Debemos entender bien los problemas a los que se enfrentan los disléxicos para buscar estrategias que nos permitan sortearlos, que permitan a los alumnos reforzar sus funciones cognitivas, su punto de vista sensorial o su capaz ortográfica, entre otros. ¿Quién ha dicho que ser profesor es una tarea monótona?

Si te interesan las dificultades de aprendizaje, te animamos a que leas nuestro artículo sobre cómo enseñar a alumnos autistas.

Adapta tus actividades y explicaciones a cada alumno. La dislexia no es una desgracia; los profesores deben saber cómo actuar con la metodología más adecuada.

Adoptar un seguimiento personalizado para alumnos disléxicos

Los alumnos disléxicos no son como los demás. Sea cual sea su contexto, las características que hemos ido mencionando a lo largo de este artículo los diferencian del resto de estudiantes. Por tanto, los profesores deben hacer un seguimiento apropiado desde el inicio al final de su etapa escolar. ¿Y a qué nos referimos con esto de «seguimiento»?

Pues nos referimos a estar constantemente presentes en su aprendizaje para ayudarles en su etapa académica con consejos, ejercicios, explicaciones, etc. Se trata de un trabajo de forma, pero también de fondo, que permitirá a los alumnos disléxicos a ganar confianza en ellos mismos, a mejorar su autoestima y a ir avanzando paso a paso gracias al importante papel del docente. Por su parte, los profesores que deban hacer frente a esta ardua tarea se sentirán eternamente recompensados con los progresos y las mejoras de sus alumnos. No hay mejor premio.

Durante este seguimiento, los profesores también deben saber cómo dirigirse a los alumnos: con tranquilidad, sin perder los nervios, con comprensión y empatía, de principio a fin. Deben saber también cómo hablar con los padres, así como con el resto de profesores con el fin de que sean conscientes de los progresos del alumno, para que conozcan los ejercicios que mejor les funcionan y que sepan cuáles son tanto sus fortalezas como sus debilidades.

Sin alarmismo ni entusiasmo, hay que darse cuenta de que los alumnos disléxicos tienen un potencial tremendo que no está bien explotado, de modo que sus progresos se harán claramente visibles con la ayuda de un pedagogo paciente con una metodología adecuada.

El seguimiento es, por tanto, esencial para los alumnos, sobre todo a la hora de ganar confianza y de ser consciente de sus capacidades, su potencial y su evolución. Esta evolución depende, en gran medida, de la certeza que el alumno tenga en su progresión, y en esto el profesor desempeña un papel clave.

Ten paciencia con los alumnos disléxicos. Leer, escribir… Los alumnos disléxicos simplemente necesitan más tiempo y esfuerzo.

La figura del tutor (que a veces llega a ser hasta un guía espiritual) toma un lugar fundamental en la vida del alumno, sobre todo porque pasará muchas horas con él, guiándole y ayudándole. Los alumnos deben sentirse respaldados y apoyados para que su progreso sea más efectivo.

Como ves, frente a un alumno disléxico, no hay que alarmarse o ser fatalista. El profesor desempeña un papel de apoyo esencial, ya que le mostrará al alumno las bases y las herramientas necesarias para todo su proceso de aprendizaje y le guiará en su camino hacia el éxito.

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¿Qué recursos existen para trabajar la dislexia?

Por supuesto, no hay mejor manera de entender la dislexia que con distintos recursos didácticos que pueden ayudarnos a tratar la dislexia en el aula.

Libros y cuentos

  • Las letras y yo. Se trata de un audiolibro muy útil para aquellos que necesiten entender qué es la dislexia. Está disponible en iOS y Android.
  • Tengo dislexia de Helena Kraljic. Se trata de un libro en el que el protagonista, Sam, tiene dislexia. A partir de la lectura, el alumno entenderá que la dislexia no tiene por qué ser un problema para lograr lo que uno desea.
  • Mi viaje a París de Santiago Rodríguez Montes. Con este cuento, se busca que el alumno disléxico pueda encontrar palabras que están mal escritas para posteriormente corregirlas.
  • La máquina de escribir de Tom McLaughlin. Este libro se basa en cómo las herramientas de comunicación pueden ser fundamentales a la hora de narrar historias.

Todos iguales. Trata de integrar a tus alumnos disléxicos para que no sean fruto de humillaciones en el aula.

Documentales y vídeos

  • The Big Picture: Rethinking Dyslexia de James Redford. Se trata de un documental en el que un alumno estadounidense de secundaria busca acceder a una de las mejores universidades a pesar de los obstáculos que puede encontrar al ser disléxico.

App

  • DytectiveU. En esta aplicación, encontrarás más de 35.000 ejercicios para trabajar la competencia lingüística o la memoria, entre otras. Se puede acceder desde el ordenador, la tableta o el móvil. Está diseñado para mayores de 5 años.
  • Piruletras. Se trata de una aplicación gratuita que busca mejorar la comprensión lectora y escrita de alumnos disléxicos a partir de más de 2.500 ejercicios.
  • Lixta. Esta app pretende ayudar a los alumnos disléxicos a la hora de memorizar el vocabulario o corregir las faltas de ortografía.
  • La magia de las palabras. Esta aplicación de pago para iPhone y iPad ayuda a que los niños, al escuchar el sonido de las letras, las escriban.
  • Dyseggxia. Esta aplicación para móviles y tabletas ofrece ejercicios de eliminación, inserción y sustitución de letras. De este modo, se podrá trabajar la competencia lingüística.

Páginas web

  • Magia lectora. Se trata de una página web que busca cumplimentar la comprensión lectora de aquellos alumnos a los que les cuesta más a través de la resolución de enigmas y la creación de hechizos. Una manera muy interactiva de aprender.
  • Orientación Andújar. Este equipo de profesores, pedagogos y demás propone muchísimos recursos para trabajar la dislexia en clase a través de diferentes recursos como ejercicios de omisión de sílabas o cuentos.
  • BREAL. En este caso, más que de una página web, se trata de un blog en el que encontrarás mucha información y materiales para trabajar con el lenguaje.

Juegos

  • Scrabble Dash. Este juego de mesa está diseñado para disléxicos donde los alumnos tendrán que formar una serie de palabras según las instrucciones que se indiquen.
  • Aless II. Basado en la historia de Peter Pan, funciona muy bien para trabajar la fonología y la grafía de los sonidos.
  • Héctor, el apasionado lector de Roger Rey, Daniel Herrero y Fernando Romero busca estimular el desarrollo de diferentes procesos relacionados con la lectura a través de un juego de detectives.
  • Twister. Este juego, del que seguro habrás oído hablar, ayuda a los niños con dislexia a jugar con la orientación espacial, con los conceptos de «derecha» e «izquierda» y con el equilibrio.
  • Tangram. Este luego consiste en formar figuras con piezas geométricas. El niño debe conseguir formar una figura que se le indica en una lámina antes que el oponente.
  • Lince. Este juego ayuda a desarrollar la agudeza visual, los reflejos y la atención en los niños que padecen dislexia porque tendrán que buscar objetos en un tablero con muchas imágenes. Quien antes toque ese objeto, gana.

Aprendizaje de los alumnos disléxicos. Busca las formas más adecuadas para hacer que tus alumnos aprendan a su ritmo.

¿Qué puedes hacer para ayudar a un alumno disléxico?

Desde luego, todos los alumnos que tengan problemas de aprendizaje, necesitan un seguimiento por parte del profesor, pero el profesor también puede tomar una serie de medidas como las que exponemos a modo de sugerencias para que el alumno sea más proactivo:

  • Una enseñanza más multisensorial: basada en el tacto, el movimiento y el color como medio de aprendizaje, junto a la vista y al oído.
  • Animar al alumno y elogiarlo por sus aptitudes, sin humillarlo.
  • Establecer una comunicación constante con el alumno y con sus padres para poder realizar ese acompañamiento que tanto necesita este tipo de alumnos.
  • Evitar la mofa por parte de los alumnos y aprender a convivir con la dislexia.
  • Establecer un cierto código que ayude al alumno disléxico a la hora de memorizar las combinaciones y asociaciones de letras y sonidos.
  • Reforzar la memoria a corto plazo y a largo plazo para favorecer el almacenamiento de información.
  • Recordar minimizar los deberes de lectura y escritura ya que suponen un gran esfuerzo para el alumno.
  • Evitar que tenga que leer en voz alta delante del grupo.
  • No comparar nunca a este alumno con el resto.

 

¿Quieres saber también cómo dar clases a un alumno con dispraxia?

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