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¿Cuál es la clasificación de las mejores prácticas de meditación para el día a día?

Publicado por Alejandra, el 30/01/2019 Blog > Deporte > Yoga > Diez Ejercicios para Practicar la Meditación a Diario

«El espíritu del hombre encuentra su alimento en la meditación y el estudio». – Cicerón

En nuestro día a día hay cada vez más elementos que nos estresan y que alteran mentalmente nuestros pensamientos. Trabajo, familia, dinero… nuestra tranquilidad se ve socavada, apenas reculamos en nuestra vida y empezamos a sentir cada vez más ansiedad y pensamientos negativos. Aquí es donde entran las prácticas meditativas y las clases de meditación.

Una práctica regular de la meditación nos permite mejorar nuestra respiración profunda, participar en el manejo del estrés o centrarnos en una liberación real, muy beneficiosa para todos. Según una encuesta realizada por la cámara sindical de la terapia de relajación, el 19 % de los españoles se siente estresad@ «la mayor parte del tiempo» y el 42 % «de vez en cuando». ¿Por qué no aprovechar todas las posibilidades que nos ofrece la práctica de la meditación para tranquilizarnos?

Meditación diaria: tómate cinco minutos para ti antes de levantarte o acostarte

Tomarse un tiempo para meditar. Meditar no es un ejercicio tan complicado y no toma tanto tiempo como se cabría pensar.

Cuando uno decide buscar técnicas de meditación diarias, a menudo muestra cierto deseo de tomar conciencia de su potencial, de trabajar la concentración, de liberarse de la depresión o de alcanzar la sabiduría. Todo esto se puede hacer con la concentración, tanto a la hora de despertarse como a la hora de acostarse, basta con cinco minutos.

¿Por qué no te tomas un tiempo para ti mism@, para despertarte suavemente o irte a la cama relajad@? Acostad@ o sentad@, en un estado mental propicio para la relajación, centramos nuestros pensamientos y nuestra atención en una misma cosa, sin permitir que otros pensamientos interfieran. Si no lo logramos, no sirve de nada enfadarnos o estresarnos demasiado, bastará con volver al pensamiento original, con calma, serenidad, profundidad.

Un momento de apaciguamiento que, al cabo de cinco minutos, nos hará conscientes de que la meditación también atraviesa los pequeños momentos de la vida cotidiana, y que estas técnicas de relajación, simples y eficaces, nos permiten, a nuestro nivel, ser felices, respirar mejor y conocer nuestro cuerpo más a fondo.

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Meditación diaria: escuchar

Escuchar en yoga. Al cabo de unos pocos días, comprenderás que la meditación es un acto practicable en cualquier lugar y momento.

La meditación guiada también implica escuchar tu cuerpo, tus pensamientos, tus deseos, tus dolores, en resumen, ¡una verdadera escucha de ti mismo! Porque sí, para ser feliz, también hay que pasar por una dimensión más espiritual de las creencias y sensaciones.

Por ejemplo, cuando te preparas para una sesión de ejercicios por la mañana temprano, reflexiona sobre si prefieres quedarte dormido o si el esfuerzo y la musculación te hacen más feliz que quedarte en la cama y dormir dos horas más. La práctica de la meditación también es eso, estar en el momento presente, y saber aprovechar cada momento para alcanzar la paz interior, aquí y ahora.

Meditación diaria: escuchar lo que sucede a nuestro alrededor

Aunque podemos conectar la práctica de la meditación con una actividad solitaria, incluso egoísta, no se trata de nada de eso, y es bueno saber cómo reenfocarse, pero tomando el mundo exterior como referencia. De hecho, imagínate a ti mism@: estás sol@ en tu habitación, no se escucha ni un ruido en la casa. Una buena técnica de meditación será centrarte en lo que está pasando en la calle.

Este ejercicio, que debe realizarse en cualquier momento todos los días, te permitirá darte cuenta, con plena conciencia, de lo que está sucediendo en ese momento, de vivir el momento presente, teniendo en cuenta el ruido de los pájaros, los automóviles, los transeúntes, vamos, la vida misma.

Meditación diaria: comer con plena conciencia

Comer con plena conciencia. Lo que sucede en nuestro plato es tan importante como lo que sucede en otros lugares a la hora de aprehender la meditación diaria.

Conscientemente o no, comemos todos los días, e incluso varias veces al día. Esta es la razón por la cual comer con plena conciencia puede ser interesante para todos los principiantes (y para los que no lo son). Practica la meditación mientras comes. Es simplemente una cuestión de ser consciente de lo que comes, de lo que le introduces a tu cuerpo.

El sabor de una judía verde, la acidez de un limón, el agua contenida en una sandía, muchas sensaciones que, cuando aprendemos a meditar de manera consciente, agudizan nuestra concentración día tras día, y nos hacen descubrir paso a paso la meditación de atención plena.

Meditación diaria: saber centrar la atención

Cuando haces meditación, hay unos ejercicios que son más fáciles que otros. Quizá este no sea uno de los más sencillos, pero se puede practicar en cualquier momento del día, una o más veces al día. Se trata de trabajar la concentración, el momento presente y, de hecho, la plena conciencia de la mente. Imagina un dedo que ejerce una presión imaginaria sobre una parte del cuerpo que has elegido.

Este dedo se mueve entonces, desde las fosas nasales hasta el hombro, a través del dedo del pie, y todavía sigue ejerciendo esa pequeña presión. El objetivo es que sientas de manera ficticia la presión del dedo, a fuerza de haberlo imaginado. Un verdadero trabajo de la mente, que sugiere la meditación como autohipnosis, para estar plenamente allí, aquí, ahora.

Meditación diaria: utilizar los sentidos

En la vida diaria, el simple hecho de expresar lo que uno siente es un acto de meditación en sí mismo. Un olor, ya sea especial o habitual, rozar algo, aunque solo sea dentro del bolsillo, un sabor, aunque no comamos algo. ¿Qué sientes ahora mismo?

La meditación es también eso, algo que se refleja especialmente en la vida cotidiana: es saber cómo representar las sensaciones y los pensamientos de cada momento, eso que nos convierte en lo que somos en este momento. Depende de nosotros saber cómo captar los efectos beneficiosos para poder vivir plenamente el momento presente.

Meditación diaria: dejarse llevar

Si hay algo que la meditación permite es pensar. El trabajo de concentración también se puede hacer dejando que la mente divague por nuestros pensamientos, mientras nos damos cuenta de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, preguntándonos por qué pasa algo, porque nos llega algún olor desconocido, etc.

Tomar conciencia de nuestro entorno directo es, dentro del campo de la meditación, un elemento primordial que nos permitirá relajarnos y domesticar cuerpo y mente para poder desprendernos de ellos, paradójicamente. ¡Toda una verdadera obra de monje budista con los ojos abiertos!

Meditación diaria: dormir

Meditar mientras duermes. El sueño también forma parte de la meditación, a pesar de que muchas veces lo olvidemos, pero se trata de un tipo de meditación diaria muy eficaz.

Junto con la comida, dormir es probablemente una de las cosas más cotidianas que hacemos. Sí, dormir también puede ser un ejercicio de meditación en sí mismo, ya que nuestra mente, que se supone que está en reposo, ingiere y digiere toda la información que se ha almacenado durante el día.

Al fin y al cabo, se trata de un trabajo de orfebrería, que permitirá que nuestros pensamientos se centren en una sola idea, aunque sea de manera inconsciente. Por lo tanto, estamos ante una meditación zen para la relajación, de la que no nos beneficiamos directamente, ya que estamos durmiendo.

Meditación diaria: escribir

Entre los ejercicios diarios de meditación se encuentra el escribir. ¿Quién de nosotros no escribe todos los días? No se trata de escribir una novela o unas memorias, sino de escribir algo que haga trabajar a nuestra atención y a nuestra concentración.

Por lo tanto, una lista de la compra puede ser una muy buena idea para practicar la meditación todos los días. Nos centramos en lo que compramos, lo que queremos comprar, sin preocuparnos por el resto. Eso es todo lo que se necesita para la meditación: estar aquí y ahora, disfrutar cada momento y aprovechar los beneficios.

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Meditación diaria: concentrarse en lo que se hace

Finalmente, una última técnica de meditación, que quizá sea la más sencilla, es la de centrarse en lo que un@ está haciendo. Sí, ya que justo ahora, estamos hablando de concentración, de centrar nuestra mente en algo, pero resulta que cada minuto, cada segundo, hacemos algo en lo que podemos centrarnos potencialmente.

En el trabajo, cuando estamos ante la pantalla del ordenador, podemos establecernos el objetivo de no pensar en nada más que en el sonido de las teclas. Cuando tocas la taza de café, puedes centrarte únicamente en la sensación de calor entre los dedos. Lo mismo ocurre con todas las actividades diarias de este tipo. ¡La meditación no es tan complicada!

Gracias a estos diez pequeños trucos, por lo tanto, podrás meditar cada día de una manera sencilla y efectiva, y darte cuenta de que, independientemente de cómo seamos, de cuál sea nuestro nivel, etc., seremos capaces de estar en el momento presente. ¿List@ para prestar atención plena a todo?

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