¿Sos trabajador independiente y tenés dudas en relación a tu situación fiscal? ¿Estás por lanzar un emprendimiento y precisás información acerca de la reglamentación legal del trabajo independiente en Argentina? ¿Sos curioso y querés estar actualizado acerca de estas cuestiones? 

Autónomos o monotributistas: los 2 regímenes formales de registración en AFIP para los trabajadores independientes.

A continuación te contamos todo lo que necesitás saber acerca de las principales diferencias entre el régimen del monotributo y el de autónomos. ¡Seguí leyendo para obtener toda la información!

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Formalización del trabajo independiente en Argentina

El trabajo independiente en la Argentina se puede realizar en el marco formal de dos categorías: bajo el régimen simplificado para pequeños contribuyentes, comúnmente llamado monotributo, o bajo el régimen general: quienes tributan bajo esta categoría son denominados autónomos.

El régimen del monotributo fué creado por la AFIP en el año 1998 y se constituyó como una herramienta que permitió la inclusión de los trabajadores independientes de bajos ingresos a la economía formal. También denominado régimen simplificado de impuestos para pequeños contribuyentes, el monotributo unificó en una sola cuota mensual el pago de aportes a una obra social y a una futura jubilación, así como el del tributo al estado por la actividad gravada que realizan.

Uno de los criterios para diferenciar el monotributo del régimen de autónomos es el tope máximo de facturación anual.

El mismo se divide en 11 categorías que van desde la A hasta la H para prestación de servicios y desde la A hasta la K para venta de bienes muebles. Dependiendo de los ingresos brutos obtenidos del monto de facturación anual, el consumo de energía eléctrica para la realización de la actividad laboral, el monto de los alquileres devengados, la superficie física que se utiliza para la realización de la actividad y el precio unitario de la mercadería, el trabajador deberá inscribirse en la categoría del monotributo que le corresponda y abonar mensualmente la cuota fija establecida para la misma. Las categorías y los valores de la cuota mensual del monotributo se actualizan semestralmente y pueden chequearse en la web de la AFIP.

En cambio, el régimen de autónomos forma parte del régimen general que es administrado por AFIP desde 1994. Forman parte de este régimen "aquellos ciudadanos y ciudadanas que realizan una actividad económica, de forma habitual, personal y directa a título lucrativo, sin contrato de trabajo (...) Son trabajadores que trabajan por cuenta propia y que tienen un nivel de facturación superior al de un Monotributista" (Definición de AFIP).

Pero concretamente, ¿en que se diferencia un trabajador monotributista de un trabajador autónomo?

Criterios de diferenciación entre monotributistas y autónomos

Facturación

¿Tus ingresos brutos obtenidos de la facturación anual superan el tope máximo de la categoría más alta del monotributo según tu actividad? Entonces te corresponde tributar bajo el régimen general como autónomo.

La principal diferencia entre estos regímenes esta dada por el monto de facturación anual de una actividad laboral. Esto quiere decir que el monotributo tiene un tope de facturación anual que si se llegara a superar, implicaría el cambio hacia el régimen de autónomos, pasando a tributar como responsable inscripto.

¿Cuáles son los valores máximos establecidos por el monotributo? las categorías más altas del monotributo -la H para prestación de servicios y la K para venta de bienes muebles- tienen un límite de facturación por año de $3.276.011,15 y de $4.662.015,87 respectivamente.

Esto quiere decir que si los ingresos brutos obtenidos de la facturación anual fueran superiores a estos, entonces el trabajador se encontraría en condiciones de pasar a formar parte del régimen general, bajo la categoría de autónomo. Vale aclarar que para formar parte de este régimen no es necesario "ascender" desde las categorías más altas del monotributo, sino que también es posible incorporarse directamente como autónomo.

Carga administrativa

En materia administrativa, el monotributo suele requerir menor documentación y trámites que el régimen de autónomos.

Así como existen diferentes criterios de inclusión para pertenecer a uno u otro régimen, cada uno tiene a su vez diferentes implicancias, requisitos, derechos y obligaciones.

En relación a las tareas administrativas de cada uno, en el caso del monotributo o régimen simplificado de impuestos para pequeños contribuyentes, como su nombre lo indica:

  • Simplifica el pago de impuestos en una única cuota fija que unifica la parte impositiva y la de la seguridad social (obra social y jubilación), y que varía en función de la categoría a la que el trabajador se encuentra adherido. El mismo se debe realizar todos los meses de forma regular.
  • Implica la recategorización semestral según la facturación de los últimos 360 días contables.
  • Es un régimen que no requiere de la realización de declaraciones juradas mensuales de IVA y anuales de Ganancias. Esto facilita la gestión administrativa y contable de la actividad y permite optimizar los costos.

El régimen de autónomos en cambio:

  • Implica la inscripción del trabajador en el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Esto requiere obligatoriamente de la presentación de declaraciones juradas mensuales de IVA. En cada una de esas declaraciones el individuo o sujeto deberá declarar el IVA que recibió por sus ventas y restar el IVA que pagó por las compras realizadas. Esto es lo que se denomina saldo de IVA. Si es positivo deberá pagarlo al agente recaudador AFIP, si es negativo el sujeto tendrá un saldo a favor en AFIP por el cual no percibirá intereses. La declaración del IVA se realiza los últimos días hábiles de cada mes, según el último número de CUIT.
  • Implica la inscripción en Ganancias, lo que obliga a la realización de declaraciones juradas anuales. El período comprendido de evaluación abarca del 01-01 al 31-12 de cada año y se declara en el mes de mayo o junio del siguiente año.
  • Para todo esto se suele requerir de la gestión de un profesional y mayor cantidad de documentación, o la toma de clases de contabilidad para poder manejar estos asuntos de forma correcta.

¿Te gustaría saber quiénes deben inscribirse como monotributistas y por qué?

Similitudes

A pesar de las diferencias, tanto un trabajador monotributista como uno adherido al régimen de autónomos, ambos gozan de los beneficios y las desventajas de ser trabajadores independientes.

Un trabajador independiente es aquel que gestiona su propia actividad laboral y que establece las propias reglas, dinámica y modalidad de realización de la misma: Libertad en los horarios y en la cantidad de horas de la jornada laboral, autoridad para decidir las vacaciones, independencia en el lugar de trabajo, en otros aspectos, son claros beneficios que esta modalidad de trabajo ofrece.

Autónomos y monotributistas tienen algunos beneficios y desventajas en común por ser trabajadores independientes.

Pero por supuesto que todo beneficio trae aparejado también algunas desventajas. En este sentido, a diferencia de un trabajador en relación de dependencia que tiene asegurado su sueldo al final de cada mes, el trabajador independiente deberá gestionar sus propios ingresos y estos estarán directamente relacionados con el caudal de dinero ingresado por la facturación y con lo trabajado en el mes. Por otra parte, un trabajador de estas características tampoco goza de beneficios como el aguinaldo y las vacaciones, sino que en todo caso debe organizar sus ingresos para poder percibir 13 sueldos si es que fuera posible. Por supuesto esto será  sólo una estimación sujeta a modificaciones dadas por el contexto económico y el éxito de la actividad, es decir que son beneficios que no estarán asegurados, a diferencia de un trabajador en relación de dependencia. ¡Todo esto requiere organización, constancia, dedicación y mucha disciplina!

Por otra parte, los trabajadores independientes, a diferencia de los empleados en relación de dependencia, no se encuentran afiliados a un sindicato o a un gremio, lo que puede hacer más complicada la fijación de los precios o valores relativos a sus servicios. Esto puede dificultar los valores de los honorarios, de la hora de trabajo...en fin, no hay un ente regulador ni un organismo que luche por establecer las mejores condiciones económicas de trabajo, sino que eso queda totalmente por parte del trabajador.

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