«Mi cuerpo es mi templo, las asanas son mis oraciones» - Iyengar

Practicar yoga es una actividad mucho más profunda de lo que parece. Entre los ejercicios de respiración, la flexibilidad y la conciencia de tu propio cuerpo, es todo un procedimiento que hay que llevar a cabo, beneficioso para todas las edades. Un procedimiento global, que también se adapta a los problemas de la vida moderna.

Y precisamente, si según un estudio de 360º Wellbeing Survey, elaborado por Cigna, tres de cada cuatro españoles se siente estresado regularmente, ¡las ventajas del yoga también pueden aplicarse a los más pequeños! Cada vez se crean más clases y los ejercicios se adaptan a los niños, ya se trate de yoga en familia o no.

Para aprovechar al máximo los beneficios del yoga cuando aún se es niño, es importante que el profesor entienda las dificultades de sus alumnos. Pero ¿una clase de yoga para niños es igual que una clase para adultos? ¿Cómo son las clases de yoga para niños? ¡Te damos las respuestas ya mismo!

El inicio de una sesión de yoga para niños

posturas yoga niños
Un profesor de yoga es, naturalmente, una figura importante al tomar clases para niños. ¡Ayudará a estructurar la sesión para aumentar los beneficios de la disciplina!

A partir de cierta edad, el yoga prenatal o el yoga en familia ya no son la solución para aprovechar al máximo las ventajas del yoga. A partir de los 3 años, ¡los niños también pueden convertirse en yoguis! ¡Por eso existe el yoga diseñado para niños! ¿Y si inicias a tu hijo en el yoga para niños?

Obviamente, antes de una sesión de yoga, sea cual sea su edad, es recomendable llevar ropa adecuada, al igual que el material, ya que un niño corre, se agita y es aconsejable reproducir los ejercicios con la mayor facilidad posible para ellos.

Concretamente, cuando comienza la clase, la mayoría de las veces, los profesores introducen la disciplina a través de pequeños juegos, a través de una charla, para que la iniciación al yoga vaya lo mejor posible. También es importante que el profesor tome el pulso de los alumnos y sus emociones, para saber en qué puntos sería más útil trabajar.

Luego llega el momento del calentamiento, ya que el yoga es realmente un deporte. Por lo tanto, hay que trabajar la flexibilidad, la plena conciencia del cuerpo, ¡siempre de una forma divertida!

Para que los niños puedan vincular cuerpo y mente de la mejor manera posible, el profesor iniciará algunos movimientos sencillos y a menudo suaves. Es una buena forma de llegar a lo que es el corazón de la clase: las posturas.

Las posturas del yoga para niños

musica yoga niños
Los niños no solo necesitan canalizar su energía, sino también pensar más profundamente sobre su cuerpo y mente. ¡Para eso sirve el yoga para los más pequeños!

«No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana» - Yogi Bhajan

Partiendo del principio de que un niño es capaz de muchas cosas, pero nunca sin denigrar sus límites físicos y mentales, una clase de yoga girará en torno a algunas posturas que a veces serán sencillas y a veces más complejas.

La práctica regular nos hará conscientes de que la edad del niño tendrá una influencia real en el número y la dificultad de cada práctica. El hecho es que todo esto tendrá el efecto de aumentar la confianza en sí mismo, la concentración, la flexibilidad o incluso la relajación.

Y entre las posturas de yoga más practicadas en una clase de yoga para niños, encontramos:

  • La postura del perro: las caderas levantadas, la cabeza baja. Esta postura tiene la ventaja de ser relativamente sencilla de realizar y, sobre todo, muy divertida.
  • La postura de la mariposa: sentado con las plantas de los pies juntas, para centrarse en la flexibilidad.
  • La postura de la montaña, para centrarse en la calma interior.
  • La postura del árbol: de pie, con un pie levantado, las manos en el aire, para trabajar la concentración y el equilibrio.
  • La postura del barco, o incluso el barco a dúo, que implica tocarse los pies y las manos con el compañero (¿por qué no uno de los padres?).
  • La postura de la tortuga: sentado, las piernas extendidas, las manos cogiendo los pies, para trabajar la flexibilidad.
  • ¡Y muchas más!

Todo esto constituye una clase de yoga, lo que le resulta más interesante al niño. Cada sesión es una oportunidad para trabajar diferentes puntos sobre la esterilla de yoga. Pero el interés principal es que los más pequeños estén satisfechos, tomen conciencia de su cuerpo y su mente ¡y quieran volver la semana siguiente!

Para ello, debes dejarle un buen recuerdo de la clase, y para eso debe terminar bien. En general, una clase de yoga para niños termina de la misma manera que una clase de yoga tradicional para adultos, excepto que se adapta un poco más a los niños. ¿Quieres sabes cuál es el precio de las clases de yoga para niños?

Terminar una clase de yoga para niños

yoga con niños
Como todas las lecciones de yoga, una sesión para niños termina con un momento de tranquilidad, pero de una manera más versátil, ¡ya que los pequeños son un público diferente!

Como ya hemos dicho, una clase de yoga para niños termina con un momento de calma, incluso de relajación. La idea es conseguir una buena dosis de energía positiva y multiplicar los efectos de la práctica. ¡Uno de los beneficios del yoga para niños!

¿Cómo? A través de diferentes técnicas, todas muy útiles en relación con lo que la energía del grupo invita a practicar.

Este momento de calma puede tener lugar en un ambiente tranquilo en la oscuridad, con los ojos cerrados, sin moverse, donde se recargan las pilas para continuar el día con fuerza y ​​voluntad.

Este tipo de momento, que también se puede practicar a plena luz, hace posible invitar al niño a realizar ejercicios de visualización y, por tanto, de atención plena, a menudo bastante divertidos.

Algunas sesiones también son una oportunidad para aprender poco a poco a meditar. La meditación suele gustar mucho al final de las sesiones, por la sencilla razón de que te permite transmitir los valores del yoga de una manera pacífica: autoaceptación, fuerza mental o incluso respiración.

Y, en general, una clase de yoga para niños termina con los estiramientos, algo esencial cuando uno acaba de pasar la sesión haciendo posturas. Este momento servirá no solo para que el alumno se relaje, sino también para que se dé cuenta de que su cuerpo también es una herramienta, lo que le permitió realizar todos estos ejercicios durante la sesión.

Finalmente, puede que el profesor les pida a los alumnos que recojan el material, para mostrar el ejercicio del yoga como un proceso concreto y colectivo, además de ser una búsqueda interna. Además, este momento también le permitirá hablar con los demás alumnos o con el profesor sobre la sesión, etc.

Los beneficios del yoga para niños

beneficios del yoga para niños
Si una clase de yoga para niños va bien, también es porque el niño habrá podido aprovechar las ventajas de la disciplina. ¡Y no es necesario hacer 10 sesiones de yoga para darse cuenta de ello!

«Arte vivo y ciencia milenaria, el yoga tiene como objetivo la armonía y el bienestar del hombre en los planos físico, mental y espiritual» - Yvon Lebbihi

Si hablamos de yoga para niños como deporte, resulta que esta reflexión no es completa, ya que, además de ser una práctica relativamente física, el cuerpo no es lo único que se trabaja.

Durante una sesión, el cuerpo suele estar directamente relacionado con la mente, pero también con el espíritu, de modo que los tres forman un todo que trae consigo muchos beneficios. Estos beneficios son diferentes, dependiendo de la persona, y los adultos y los niños no siempre tendrán las mismas consecuencias después de una clase.

En el caso de los niños, el yoga permite muchas cosas, y ya después de la primera clase se obtiene:

  • Una mejora de la confianza en uno mismo, gracias a las diferentes posturas.
  • Una mayor relajación, sobre todo después del tiempo de calma al final de la sesión.
  • Una mejor comprensión de la flexibilidad y de la fuerza física, en resumen, del cuerpo.
  • Un autoconocimiento mejorado.
  • Una complicidad renovada con los demás, con los compañeros de yoga, incluso, si se trata de yoga familiar, con los padres.
  • Una conciencia de la importancia de la respiración diaria.
  • Un alivio de las tensiones cotidianas, del colegio o de otro tipo.
  • ¡Simplemente diversión, gracias a ciertas posturas más o menos divertidas!
  • Y muchas ventajas más.

La práctica del yoga no solo trata de hacer un saludo al sol y rezar todo el día, ¡y las clases para niños nos lo demuestran! Gracias a un momento de introducción y luego a las posturas adaptadas, justo antes de un momento de calma y relajación, el niño puede beneficiarse lo mejor posible de las ventajas de los yoguis.

Porque, como hemos dicho, ¡el yoga es una disciplina completa! Y si su práctica está cada vez más extendida, por algo será. Entonces, ¿por qué no compartirlo con tus hijos? ¡Namasté!

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Mariana

Millennial empedernida. Comer, viajar, amar.